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Una cooperativa sólida necesita algo más que buenos productos y servicios financieros. También requiere reglas claras, responsabilidades definidas y decisiones que respondan a los intereses de sus socios.
El buen gobierno cooperativo permite organizar estas responsabilidades para que la institución funcione de manera ordenada, transparente y responsable, de acuerdo con la normativa vigente y sus disposiciones internas.
Conocer cómo se distribuyen las funciones ayuda a comprender quién toma las decisiones que corresponden a la Asamblea General, quién establece las políticas institucionales, quién ejerce el control y quién está a cargo de la gestión diaria.
En Mego, los socios eligen a sus representantes para integrar la Asamblea General, conforme a la normativa vigente y a los procedimientos institucionales aplicables.
La Asamblea General de Representantes es el máximo órgano de gobierno de la Cooperativa. Sus integrantes ejercen las atribuciones que les corresponden para conocer y resolver los asuntos institucionales sometidos a su consideración, dentro del marco legal, reglamentario y estatutario.
Entre otras funciones, la Asamblea elige y puede remover a los vocales de los consejos; aprueba el reglamento de buen gobierno, el código de ética y la contratación del auditor externo; y, dentro de los tres primeros meses tras el cierre del ejercicio, conoce cómo se cumplieron el plan estratégico, el plan operativo y el presupuesto, y toma medidas si algo no se cumplió. Los representantes duran como máximo 4 años y solo pueden ser reelegidos una vez de forma inmediata.
Para ti, esto significa que los representantes que eliges cumplen una responsabilidad fundamental en el gobierno cooperativo. Deben ejercer sus funciones con ética, responsabilidad, conocimiento de los asuntos institucionales y respeto por los intereses de la Cooperativa y de sus socios.
La participación de los socios no termina con la elección. También implica mantenerse informados, conocer sus derechos y obligaciones y utilizar los mecanismos institucionales disponibles para contribuir a la vida Cooperativa.
Las resoluciones de la Asamblea General de Representantes obligan a los socios y a los órganos de la Cooperativa, siempre que se adopten dentro del marco legal, reglamentario y estatutario.
El Consejo de Administración es el órgano encargado de orientar la gestión estratégica y de establecer las políticas institucionales dentro de sus atribuciones.
Entre sus responsabilidades se encuentra orientar la gestión de la Cooperativa, supervisar la labor de la Gerencia y dar seguimiento al cumplimiento de los objetivos institucionales.
Para ti, esto significa que las decisiones y políticas institucionales respondan a los objetivos establecidos y a una visión de desarrollo responsable y sostenible.
El Consejo de Vigilancia es el órgano de control interno encargado de supervisar las actividades económicas, administrativas y de gestión de riesgos de la cooperativa, conforme a sus atribuciones.
Debe actuar con independencia de la administración y responder ante la Asamblea General, de acuerdo con la normativa aplicable.
Su labor contribuye a verificar el cumplimiento de las disposiciones legales, estatutarias e internas y a fortalecer la rendición de cuentas. Cada año presenta a la Asamblea su opinión sobre si el control interno es suficiente y propone la terna de candidatos para auditor interno y externo.
Para ti, esto significa que existen mecanismos de control independientes que permitan identificar situaciones que necesitan atención, formular recomendaciones y promover el cumplimiento de las reglas institucionales.
Una vez que se establecen las políticas y decisiones institucionales, es necesario llevarlas a la práctica. Esta es la responsabilidad de la Gerencia que tiene a su cargo la dirección y gestión administrativa, operativa y financiera de la Cooperativa y su representación legal. Junto con los equipos ejecutivo y operativo, desarrolla las actividades necesarias para el funcionamiento institucional.
Esto comprende administrar los recursos, coordinar las operaciones diarias, ejecutar las políticas aprobadas y realizar el seguimiento de los planes y objetivos que correspondan.
Para ti, esto significa que las decisiones institucionales se conviertan en acciones concretas, que los servicios se prestan de forma adecuada y que se avance hacia los objetivos establecidos.
Imaginemos que la Cooperativa establece como objetivo proteger a sus socios del sobreendeudamiento.
Cada órgano cumple una función diferente. La coordinación entre ellos debe respetar sus competencias y los mecanismos institucionales de control y rendición de cuentas.
El buen gobierno cooperativo no depende de una sola persona ni de un único órgano de gobierno. Se fortalece cuando las decisiones se adoptan responsablemente, la gestión se desarrolla con profesionalismo y el control se ejerce de manera independiente.
En la Cooperativa, comprender las responsabilidades de cada instancia ayuda a fortalecer la participación informada de los socios y el compromiso con una gestión responsable.